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El piloto canadiense de Fórmula Uno, Lance Stroll Williams, choca con el español Carlos Sainz, del equipo Toro Rosso.
El piloto canadiense de Fórmula Uno, Lance Stroll Williams, choca con el español Carlos Sainz, del equipo Toro Rosso.
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EFE

De nuevo, los más listos. Ferrari vuelve a robarle la cartera a Mercedes

Esperemos que Liberty haya tomado nota, y empiecen a plantearse eliminar este tipo de carreras descafeinadas para volver a los grandes circuitos europeos

David Prieto
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Dom, 16 Abr 2017

Como ya dijimos tras las dos primeras carreras, este mundial se va a decidir carrera a carrera, y cada error o cada acierto va a penalizar o premiar de forma decisiva.

Eran mejores los coches de Stuttgart, pero de nuevo, una serie de decisiones desacertadas, unidas a una carrera perfecta de Vettel le da a Ferrari la segunda victoria de la temporada y el liderato en la clasificación.

Debemos empezar señalando que de nuevo Bottas y Raikkonen siguen sin estar a la altura de sus compañeros de filas, a pesar de que el finlandés salió bien y consiguió contener a un Sebastian Vettel que superó a un Hamilton que hizo lo que pudo por la parte sucia de la pista.

Poco después, Ferrari, que está apostando fuerte en cuestiones de estrategia, adelanta la parada en busca de un adelantamiento que en pista se antojaba imposible ante la velocidad punta del Mercedes.

La suerte jugó entonces a favor de la scudería, que vio como un incidente entre Stroll (otra vez) y Carlos Sainz que está siendo investigado en el momento de escribir estas líneas provocó la salida del Safety Car y propició la precipitación y los errores del equipo alemán. Contando con que Bottas sería competitivo y para intentar no perjudicarle, hicieron entrar a la vez a ambos pilotos. Lewis, entonces, cometió su error particular, frenando y ralentizando su coche, para dar margen a que los mecánicos terminaran el pit stop de su compañero. Esto provocó las lógicas quejas de Red Bull y Ricciardo, que derivó en 5 segundos de penalización para el tricampeón inglés.

A partir de aquí, una alfombra roja para Vettel, que con un gran ritmo de carrera no pasó ningún tipo de apuros, mientras Bottas, con mucho menos ritmo, frenaba a Hamilton. De nuevo Mercedes fue lento en la toma de decisiones, y cuando el inglés por fin pasó a su compañero ya era tarde para conseguir dar caza al alemán de Ferrari, que volvió a lo más alto del podio y sigue dando una sensaciones maravillosas de cara al final de temporada.

Por lo demás, nueva debacle de McLaren, o más bien de Honda, que ha sido señalada por Alonso dos veces como culpable de la situación. Ayer, en los entrenamientos; “Tenemos uno de los mejores chásis del campeonato” y hoy en carrera; “Nunca he conducido un coche con menos potencia que este”. Vandoorne ni siquiera tomó la salida. Menos mal que la perspectiva del óvalo de Indianápolis le mantiene la sonrisa y la ilusión.

Además del abandono de Carlos Sainz por un fuerte golpe con Stroll al salir de boxes, vimos el abandono de Verstappen tras una salida de pista al quedarse sin frenos a final de la recta de atrás.

Una nueva carrera en los “Paraísos” de Oriente medio, con gradas semi vacías, y con un público demasiado frío, demasiado VIP, demasiado pendiente de los selfies y poco de los coches.

Esperemos que Liberty haya tomado nota, y empiecen a plantearse eliminar este tipo de carreras descafeinadas para volver a los grandes circuitos europeos, ávidos de aficionados y carreras, pero sin  la “hucha” suficiente, que si poseen los petrodólares para llevar a cavo sus “caprichos”.

Próxima parada, Putinring. Perdón, Sochi. Uno de los grandes escaparates deportivos de “La nueva Rusia”. Dentro de dos semanas.