El presidente del PP andaluz, Juanma Moreno.
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EFE/Archivo
Congreso del PP

El PP-A cifra sus esperanzas de victoria en la marcha de Díaz

Blindado por el apoyo de Rajoy y Santamaría, Juama Moreno será reelegido este fin de semana presidente del partido en Andalucía con una mayoría búlgara

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Vie, 17 Mar 2017

No va a ser un congreso, va a ser un paseo. El presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, no tiene de qué inquietarse. No al menos de puertas afuera. De puertas adentro, su problema sigue siendo el ya conocido: que su liderazgo no acaba de convencer a ciertos dirigentes provinciales y su tirón entre las bases del partido es flojo, muy lejos del que tuvo durante años Javier Arenas.

Problemas de autoridad

Pero lo que se discute en el XV Congreso Regional del PP-A, que comenzó este viernes en Málaga y clausurará el domingo el presidente Mariano Rajoy, no son los liderazgos provinciales, sino el liderazgo regional, donde el nombre de Moreno Bonilla es indiscutible.

En el ámbito provincial, Moreno sigue teniendo algunos problemas, fundamentalmente de autoridad. En Sevilla, Jaén, Granada o Córdoba, por ejemplo: no es que no se haga lo que él ordena, es que procura dar pocas órdenes para ahorrarse el trago de ver cómo se incumplen, susurra con sorna un adversario interno de Sevilla.

Tensión en Córdoba

Sus relaciones, por ejemplo, con el presidente del PP de Córdoba y flamante número dos de Interior, José Antonio Nieto, son prácticamente inexistentes. “No es solo eso, es que Nieto no le coge el teléfono a Juanma cuando este lo llama”, cuenta una persona cercana a la dirección cordobesa.

En los corrillos de la organización que dirige –y quiere seguir dirigiendo aunque ostente un cargo nacional– Nieto, se cuenta que la noche de las municipales de 2015, Juanma llamó al todavía alcalde para reprocharle sus resultados, que habían sido buenos pero no con mayoría absoluta, lo que propició un acuerdo de la izquierda para arrebatarle la Alcaldía. A Nieto le molestó mucho esa llamada de “alguien que nunca había ganado nada”.

Fiasco en Granada

Tampoco en Granada la autoridad de Moreno es indiscutida. Su gestión del caso Torres Hurtado fue poco fina: la acelerada dimisión del alcalde, tras ser imputado en un caso de corrupción urbanística, fue forzada la dirección regional a instancias del presidente provincial, Sebastián Pérez. Resultado: que el PP perdió la Alcaldía porque Torres se sintió traicionado y arrastró consigo en su caída a Pérez, que tuvo que renunciar a su acta de concejal, pues de no hacerlo Torres estaba dispuesto a enrocarse en la Alcaldía.

Dos años y una victoria

En el ámbito andaluz, en cambio, las cosas no le van mal del todo a Moreno. Llegado hace dos años a la dirección regional del partido menos por méritos propios que como resultado de intrigas palaciegas en los pasillos de Génova y Moncloa, el principal y casi único mérito de Moreno en este tiempo fue la victoria del Partido Popular en las elecciones generales del pasado 26 de junio. Huérfano de grandes logros, el equipo de Moreno airea una y otra vez aquella victoria que, aun siendo porcentualmente no muy holgada, se recibió como agua de mayo en la sede de la calle San Fernando.

Tres diputados y 100.000 votos

Por primera vez Moreno ‘le mojaba la oreja’ a Susana Díaz: 2,3 puntos, tres diputados y casi 100.000 votos de ventaja sobre el PSOE. Aunque atribuirse aquella victoria del 26J sea mucho atribuirse, también Susana Díaz se había autoasignado en las generales del 15 de diciembre una victoria que, hablando con propiedad, tampoco era suya. O si lo era la victoria del 15D, también lo era la derrota del 26J. El juego, pues, no lo ha inventado Moreno.

Este viernes volvía a hacer mención a aquella victoria la secretaria general del PP andaluz, Loles López, durante su intervención ante el plenario del XV Congreso, donde presentaba un informe de gestión de la Ejecutiva saliente que era aprobado por unanimidad.

San Telmo se resiste

Y sin embargo todas las encuestas referidas a las elecciones autonómicas le siguen siendo una y otra vez adversas a Moreno. A fin de cuentas, ganar en las generales, y hacerlo además en el peor momento interno del Partido Socialista en mucho tiempo, no significa demasiado: donde debe ganar es en las autonómicas, y ahí sigue estando a mucha distancia del PSOE de Susana Díaz.

Turbulencias esperanzadoras

Ahora bien, en el PP de Moreno son muy conscientes de que la nave el PSOE andaluz entrará próximamente en un espacio de fuertes turbulencias: si Susana Díaz gana las primarias de Ferraz, tendrá que dejar el PSOE andaluz primero y la Junta no mucho después (o incluso al mismo tiempo), y la no siempre exitosa serie histórica del PSOE en materia de sucesiones da muchas esperanzas a los populares.

Y si Díaz pierde las primarias a manos de Pedro Sánchez o de Patxi López, las turbulencias del primer escenario serán un juego de niños comparado con lo que le caerá encima a la federación andaluza y a la propia Díaz.

Cosas del hiperliderazgo

Las esperanzas populares no son disparatadas. El PSOE andaluz no tiene un recambio claro para Díaz. Los hiperliderazgos nunca lo tienen, como sabe bien un PP andaluza sobre el que todavía se intuye la larga sombra de Javier Arenas.

El mismo Arenas lo decía el pasado día 12, cuando se oficializaba la candidatura de Díaz a las primarias: ese paso "acerca a Juanma como primer presidente centrista de la Junta". Quienes reprochan a Moreno ser un líder flojo parecen olvidar que Rajoy también lo es. O lo era, lo cual no le han impedido ser por dos veces presidente.