El Telescopio
Maira Cabrini, directora de Comunicación de Ashoka España, en un momento de la entrevista.
Maira Cabrini, directora de Comunicación de Ashoka España, en un momento de la entrevista.
INNOVACIÓN SOCIAL

La revolución social, ahora más que nunca

¿Prefieres ser millonario o cambiar el mundo?

Mar, 7 Jun 2016

Silvia estudia segundo de Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid. Le pregunto lo mismo que a todos los jóvenes con quienes me cruzo: ¿Qué prefieres, ser millonaria o cambiar el mundo? "Cambiar el mundo, sin duda", me responde. "Eso vale más que lo que pueda comprar con dinero, sobre todo si estamos hablando de mejorar la vida de las personas o el medioambiente". Sin embargo, afirma considerarse una idealista: "Igual mi opinión no sirve, porque soy de las que creen que una sola persona mueve montañas y que esa persona puede ser cualquiera".

Por suerte, Silvia no es la única que opina así. Más de tres mil personas en todo el planeta han demostrado que se puede mejorar la situación de muchos. Son los 'Changemakers' de Ashoka, la “mayor red mundial de emprendedores sociales innovadores”, como se definen a sí mismos.

"Los emprendedores sociales están llenando un hueco que las empresas no llenan"

"Los emprendedores sociales están llenando un hueco que las empresas no llenan. La cadena de valor es diferente en ambos casos, aunque es posible encontrar una cadena de valor híbrida", nos explica Maira Cabrini, directora de Comunicación de la organización en España.

Un cambio imparable

Según Cabrini, el momento actual es el idóneo. A su juicio, es "casi como una revolución. Hubo la industrial, la digital y ahora nos encontramos en un momento de cambio constante, un poco por la tecnología, pero también por cómo funciona la sociedad".

Esa revolución está afectando sobre todo a los valores y los comportamientos de las personas. “Lo que era cierto hace un año, ahora no lo es. Nuestra forma de trabajar y de relacionarnos está cambiando muy rápido. (En Ashoka) intentamos que todos seamos capaces de seguir ese cambio y ser parte de él de forma positiva. Si conseguimos ese cambio de mentalidad, ya estaríamos contentos”.

Para Cabrini "los emprendedores llenan un hueco que las empresas dejan vacío".

Sin embargo, en su opinión, el verdadero cambio en las empresas en cuanto a su impacto social tardará todavía “dos o tres años” en ser patente.

Todos podemos cambiar el mundo

Pero, ¿qué podemos hacer para construir un mundo mejor? A juicio de Cabrini, las oportunidades son prácticamente infinitas. Desde las empresas, en las que es posible "buscar nuevas formas de colaborar con tu equipo en la empresa en la que trabajes; o, si eres un jefe, buscar un liderazgo horizontal y una manera diferente de relacionarte con las personas para que ellos mismos puedan aportar ideas". Hasta los colegios o los barrios. "Eso es lo que queremos transmitir: que no tienes que ser un emprendedor social para cambiar tu entorno. Que hay muchos ámbitos de tu vida en los que puedes aportar".

Para conseguirlo, es necesario desarrollar algunas habilidades, como “la empatía, el liderazgo y la creatividad en todos los aspectos de nuestra vida”.

Emprendedores sociales

Esas son las características comunes a los emprendedores sociales que forman la red mundial de Ashoka. En España, la organización ha identificado hasta el momento a 25 personas que ya son Changemakers a nivel internacional. "Cada año intentamos incluir a tres o cuatro, porque el proceso de selección es muy riguroso".

No basta con tener una solución puntual a un problema. "Tenemos en cuenta muchos parámetros. Pero, sobre todo, que sea algo que arranque el problema de raíz para que no vuelva a producirse".

"Hay muchos ámbitos de tu vida en los que puedes aportar"

Cabrini nos explica en qué consiste ser un emprendedor social. "Lo que lo define es que mide su éxito en función del impacto social. Y si de ahí está generando un ingreso para poder mantenerse y ser sostenible, pues mejor. Pero el beneficio económico no debe ser la prioridad". Es decir, es ir un paso más allá del concepto de "responsabilidad corporativa" de las empresas.

Después de la conversación con Maira Cabrini, me quedo más intranquilo. Pienso en todas las oportunidades que he desaprovechado de contribuir con un pequeño cambio a hacer un mundo mejor. Pero también me llena de esperanza saber que tengo una respuesta para que Silvia pueda elegir la opción que realmente desea. Que la revolución social, en la que el motor no es el beneficio material, sino la mejora de las condiciones de vida de toda la comunidad es más posible ahora que nunca.